“Ser maestra no es salvar a todos, es no dejar de intentarlo.”
Una maestra se vuelca en apoyar a un alumno con una vida marcada por la violencia y el abandono. Lo incluye, lo protege y se convierte en su principal sostén dentro del aula. A pesar de todo su esfuerzo, el niño es retirado de la escuela y ella queda con una herida abierta. Pasan los años, pero la sensación de no haber logrado ayudarlo del todo permanece en su corazón.
🎯 Reto para ti, maestra: «Soltar sin culpas»
- Piensa en ese alumno o alumna que te dolió soltar, con quien sentiste que no hiciste lo suficiente.
- Escríbele una carta simbólica. Dile lo que quisiste lograr. Lo que diste. Lo que esperas para su vida, aunque ya no estés ahí.
- Luego, escribe una línea final para ti misma: “Lo hice con amor. No fui indiferente. Y eso también es educar.”
- Puedes guardar la carta, romperla o dejarla ir. Lo importante es soltarla de tu corazón.
💬 Recuerda que ser maestra no es ser salvadora. Es ser presencia. Es ser punto de luz, aunque sea por un breve momento.
